Mi proveedor me ha dado la opción de actualizar todo el sistema de correo a una versión más moderna, más bonita y que lava más blanco. Llegó el caos: ahora tengo que comprobar el correo en dos sitios distintos, al menos hasta que los cambios de DNS se propaguen por Internet. Eso sí, merece la pena, el nuevo sistema va más rápido y -tachán- parece que va a permitir filtrado IMAP (basado en Sieve).
























