Admiro esta gente. Se coge un barco y se dedica a dar la vuelta al mundo. Esos barcos se mueven mucho, y a veces el tiempo no acompaña, el barco se rompe y hay que salir por patas, si es posible. O a veces un golpe de mar se lleva al que se sienta al lado y a saber si vuelve.
Igualito que los golfos de los futbolistas, que entrenan dos horas, incluyendo hora y media de rueda de prensa, donde se quejan del estado del terreno de juego. A esos los mandaba yo a galeras.
Los regatistas son unos héroes. Un equipo de campeones, trabajando codo con codo durante interminables meses. Por eso me da pena que se hable de ellos sólo cuando el barco se hunde. Me jugaría el blog a que si éstos valientes hubieran ganado en lugar de tener que evacuar cuando la cosa se hundía no acapararían tantas portadas. País de morbosos.
























