El famoso Open XML es el último gol que está intentando meter Microsoft. Se trata nada más y nada menos de su estándar para almacenar documentos. Los de Redmond están intentando colar el engendro como estándar ISO. Hay varias razones por las que esto es una muy mala idea:
- El estándar en sí ocupa 6000 páginas. Es decir, es difícil de entender y de implementar.
- Hay varias patentes que hacen que alguien que quiera implementarlo se la juegue.
- Está mal diseñado. Hay muchas partes que se hicieron pensando en la compatibilidad hacia atrás. Por ejemplo en varios sitios dice cosas del estilo hacer esto igual que el Excel 95 de idioma X. Eso hace imposible que un competidor pueda hacer una versión compatible.
- A día de hoy sólo Microsoft Office para Windows funciona con este nuevo formato. No hay versiones Mac Os o Linux.
- Ya hay un estándar ISO para estos menesteres, se llama Open Document Format y lo utilizan entre otros OpenOffice.org y KOffice. La idea de un estándar es que sea único.
Por estas razones y muchas más, Open XML no puede ser un estándar ISO. Vivimos en una sociedad que pretende ser digital y no podemos dejar nuestros documentos guardados en un estándar chapucero controlado por una empresa que ya todos conocemos.
Para más información o por si quieres hacer algo para impedir semejante barbaridad, visita la web de la campaña.

Como vemos, Micro$oft sólo se está preocupando de que su Producto sea compatible con sus Versiones anteriores de office, y no para implementarse libremente en productos de la (libre) competencia.
Además ¿Como puede ser un Estandar ISO algo que de partida está mal hecho?
Decidan ustedes…
Bueno, de momento parece ser que el voto español ya está decidido.
Se reunió AENOR, que son los que llevan esto y votaron 4 en contra y 3 a favor. Eso significa que España se abstiene.
Al menos no es un voto a favor y no sé si las abstenciones a la hora de votar cuentan como votos negativos: de ahí vienen los rollos del estilo mayoría simple, absoluta y cualificada.
Al final de lo que se trata es de imponer su estándar. Si la batalla la gana ODF, como de momento es el caso, Microsoft se verá obligado a implementarlo en su suite Office. Una vez que el formato de archivo sea común y estándar y de igual el programa que se utilice la gente se dará cuenta de que para escribir cartas no hace falta el impuesto Microsoft y que cualquier programa ofimático vale. Y se le acabó el chollo al Office.