Llegó el momento que más esperaba, mis merecidas vacaciones de Septiembre. Gracias a una estupenda oferta de Iberia pude volver a ver Holanda, así que hacia allá fui, a ver si seguí todo en su sitio.
The Terminal
Es curioso lo del aeropuerto de Schiphol. Cuando llegas desde España el avión tiene que dar toda la vuelta y el tiempo que pasa desde que el avión toca tierra hasta que llegas a la terminal se hace eterno. Allí me esperaba mi anfitrión, Maarten. Charla en el tren mientras el paisaje verde desfila por la ventanilla.
Llegados a Enschede comemos en el Muur la comida menos sana que uno pueda imaginar. Hay un festival de música y caen las primeras Grolsch. Algunos reencuentros.
Por la noche volvemos al centro de la ciudad y me encuentro con Alberto y Mariano (a.k.a. Telepizza). Nos metemos en un restaurante de carne donde nos ponemos ciegos por un precio más que razonable para estar donde estamos.
Más brindis para celebrar la vuelta.
Bowling for Enschede
El Martes tengo un primer reencuentro con la universidad. Visito a algunos profesores y a más personal que andaba por ahí. Espero en el pasillo y un profesor al que no conozco de nada me ofrece un café. Si estuviera en España le encerrarían en un manicomio.
Por la tarde ceno con los compañeros de piso de Maarten y nos vamos a los bolos, donde hago un papel digno a pesar de la diferente calibración del sistema (sistema holandés, en este caso).
Después nos vamos al minipiso de Mariano para dirigirnos posteriormente al drink del SMIT. Alguno se llevó una sorpresa al verme ahí como si fuera normal. Allí conocí a mis colegas de SMIT y quedamos en reunirnos otro día sin alcohol de por medio. Como anécdota, comentar que la presidenta envió un mail al resto proponiendo una hora para hablar con “un chico español cuyo nombre empieza por G”.
Dismiss
El Miércoles nos despertamos como pudimos y nos fuimos en tren a visitar a Tinka en Nijmegen. Cerveza blanca en terraza, cena en restaurante de estudiantes, fotos, bromas, risas, y alguna que otra bacteria.
The Partner
El Jueves estuve por la universidad, de reunión en reunión. Primero fui a ver a un profesor que me comentó la posibilidad de hacer el proyecto con él sobre una propuesta suya para la cuarta o quinta generación de telefonía móvil.
Después estuve de reunión con SMIT para formalizar el partnership. La verdad es que ellos tenían más preguntas sobre mi asociación que yo sobre ellos, vamos, lo normal, ellos llevan un par de semanas ahí y yo conozco SMIT desde hace mucho tiempo.
Foxtrot Uniform Charlie Kilo
La primera fiesta de SMIT era el Viernes. La preparo como si fuera un ritual: mis mejores galas, la camisa del tío Jorge, el Batallines que llena la petaca, el gel en el pelo. Todo como en los viejos tiempos.
De cena compramos comida típica holandesa en una pequeña tienda enfrente de la casa de Maarten. El dueño, un fuera de serie, abre cuando le sale de los cojones, para desesperación del público, que ha instalado una webcam para vigilar sus movimientos.
Vamos a la fiesta, el sitio de siempre. La música, como siempre. Lo único que cambia es la gente. Maarten y yo vamos comentando las jugadas con el nuevo código que hemos inventado. Muy divertido todo, creo que es la primera vez que me quedo hasta casi el final.
Cuando llegamos Maarten me obliga a beber agua hasta que reboso para evitar resaca mañana.
Where is my mind?
El Sábado lo paso como puedo, en unas condiciones lamentables. Cocina una de sus compañeras de piso, la más simpática, y después vemos la película “Ronin” y jugamos a la Play. El día típico de resaca, pues.
Sunday bloody sunday
Nos levantamos tarde y nos vamos a ver a Mariano, al que le surtimos de comida. Vamos a ver la fórmula uno a casa de Alberto, que vive en Witbreuksweg 399, mi anterior residencia. Todo muy emotivo, él está en la que era la habitación de Heli. No hay nadie en “mi” habitación.
Mariano se raja y Maarten y yo vamos a la ciudad a cenar al sitio del Domingo. Nos ponemos las botas, sin reparar en el precio (es lo que tiene trabajar). Después nos vamos a tomar las ya clásicas cervezas y nos encontramos con un grupo de rusos conocidos de Maarten. Nos unimos a ellos, no sin cierto temor por el aspecto amenazador de alguno de ellos.
I never wanna say goodbye
El Lunes por la mañana damos una vuelta por el centro para comprar un par de cosas. Después hago la maleta, está todo lleno de ropa sucia, así que opto por el modelo piramidal, el cual funciona sin problemas.
A primera hora de la tarde me despido de Maarten en la estación. No me gustan las despedidas, así que me engaño a mi mísmo al pensar que le voy a volver a ver mañana.
Cojo el tren hacia Schiphol. Está nublado, pero el sol se abre paso entre las nubes y me despide con un rayo. Pasa el revisor y le doy las gracias en holandés, así que me suelta otra parrafada sobre mi transbordo que me cuesta entender.
Aterrizo en Barajas y en vez de entrar directamente a la terminal por un finger, cogemos una jardinera (autobus). Todo el camino desde Holanda para acabar en un autobus.
La noche me recibe.