Una persona cercana a mi entorno necesita la partida de nacimiento para hacer unos trámites. Pues resulta que aunque no ha salido en ningún medio, los funcionarios del Ministerio de Justicia la consejería de Justicia de la Comunidad de Madrid llevan dos meses semanas meses de huelga. Así que el papelito de marras, imprescindible, no va a poder ser.

Esta mañana ha habido un intento de motín entre la gente que había ahí desde las cuatro de la mañana. Había incluso una pareja que no ha podido casarse. No hay servicios mínimos.

Entiendo que hay un derecho a huelga. Pero también está el derecho de un ciudadano a no perder un puesto de trabajo o la oportunidad de casarte por una guerra que no es suya.

En este bendito país está por llegar una verdadera huelga a la japonesa, que bien hecha puede hacer incluso más daño.

¿Alguna solución? Ir a poner una denuncia al juzgado de guardia no puede ser, porque no están de guardia sino de huelga.

Posted at Diciembre 8th, 2007. 9 Comments.
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Y esto es sólo un ejemplo.

Cada viernes y sábado por la noche un hombre abre su taller de reparación de pianos en Berlín. Tiene tres o cuatro  pianos a la vista y un banco de herramientas. Hay una mesa donde hay botellas de vino, agua, vasos y copas.

Además hay muchas sillas. Cincuenta, sesenta, setenta, contar nunca fue lo mío. El taller se empieza a llenar de gente. Hay una pareja de jóvenes. Junto a un señor mayor se sientan dos lesbianas. Un matrimonio va con su hija pequeña. Delante se sienta un grupo de jóvenes en el suelo. El sitio está lleno y apenas es posible moverse entre la gente.

El programa de hoy anuncia ópera. Da igual, podría ser otro tipo de música clásica y también se llenaría. Hoy vienen un pianista, una soprano y un tenor. De Canadá al pequeño taller.

Empieza el concierto. Durará más de dos horas. La gente emocionada, aplaude a rabiar y los músicos no pueden por menos que hacer unos cuantos bises.

A la salida el propietario del taller espera junto a la puerta mientras el público va saliendo. En su mano sostiene una caja donde cada uno deja lo que puede. El señor mayor deja más que los jóvenes. Incluso hay quien no paga. Da igual, no es por dinero. Es arte, puro y duro, y está en cada esquina de Berlín, incluso en los talleres.

Es viernes por la noche en Madrid. Por desgracia no hay ningún taller de pianos abierto. O si lo hay, nadie lo sabe. Seguramente si lo hubiera sería ilegal. Y el alcalde no puede permitirlo. Madrid es gris.

Posted at Noviembre 6th, 2007. No Comments.
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